martes, 3 de abril de 2018

El león y los tres toros

     Una vez tres toros hicieron un pacto de amigos y juraron no romperlo, pasara lo que pasara. El pacto consistía en repartirse por partes iguales un pastizal que habían descubierto en los alrededores del bosque, de tal manera que todos pudieran pasear y pastar a su antojo y ninguno invadiera la parte de terreno que les correspondía a los otros dos.
     Todo iba muy bien hasta que un día un león hambriento descubrió el pastizal con los tres gordos y cebados animales.
      La boca se le hizo agua de solo verlos y se propuso darse tres suculentos banquetes.
     El problema era que nada podría hacer mientras los toros, que eran animales fuertes y poderosos, se mantuvieran unidos. De modo que ideó un astuto plan para enemistarlos entre sí.
      Adoptando un aire hipócrita y zalamero, atrajo la atención de cada uno de ellos por separado y lo convenció de que los otros dos se habían aliado para quitarle su parte del terreno y apoderarse de sus pastos antes de que llegara el invierno.
     Los toros ingenuamente le creyeron y se llenaron de desconfianza y recelo entre sí, hasta el punto de no moverse cada uno de su pastizal por temor a que los otros dos se lo quitaran.
      En cuanto los vió separados, el león los atacó uno por uno y se dió los tres suculentos banquetes con que había soñado.

La discordia que divide a los amigos es la mejor arma para los enemigos.

Esopo


La rana y la serpiente

Cuento tradicional africano acerca de la tolerancia

lunes, 2 de abril de 2018

El tigre y el jabalí


  
Un fuerte verano arreciaba en las planicies africanas y los animales andaban de un lado a otro en busca de agua para calmar la sed. Luego de varias horas de fatigosa marcha, un tigre y in jabalí llegaron por distintos caminos a la misma fuente de agua. 
      En cuanto se vieron, se lanzaron rugidos de guerra, y olvidándose por completo de la cortesía y los buenos modales, corrieron hacia la fuente con la intención de beberse cada uno primero que el otro todo el líquido que le cupiera. El jabalí llagó antes que el tigre, pero en cuanto se disponía a beber el tigre lo alcanzó y lo derribó de un zarpazo. Enfurecido, el cerdo salvaje se le enfrentó al felino y los dos se trabaron en un feroz combate. Luego de un buen rato de rasguñarse y morderse mutuamente, causándose toda clase de heridas, ambas fieras se sintieron cansadas y se separaron por un momento. Entonces descubrieron que una bandada de aves rapaces hambrientas en unos árboles cercanos aguardaba a que una de las dos cayera derrotada para lanzarse a devorarla. Como no estaban seguros de cual de los dos iba a sobrevivir ya que el combate estaba muy parejo, el tigre y el jabalí tomaron la inteligente decisión de dejar de pelear para ir a beber juntos a la fuente, pues al fin y al cabo había sitio para los dos.  

     Más vale acabar con las querellas, pues, muy a menudo, el resultado es fatal para ambas partes.  

Esopo